FRANCIA- BRETAÑA
Fougeres, sacada de un libro de cuentos:
Fougères es una pequeña ciudad del departamento de Ille-et-Villaine dentro de la
Provincia de Bretaña. Rara vez recomendada por las guias turísticas con el equivocado criterio de que lo atractivo es lo monumental o lo sorprendente, o mas equivocado aun: que lo sorprendente esta relacionado con lo impactante y ello con lo grandioso! Total equivocación ,a mi humilde criterio, y usted lo comprobará al llegar a esta divina ciudad vecina de Rennes, por la N12.
Desigual en su topografía, la ciudad tiene grandes diferencias en altura (deberá estar bien preparado fisicamente) , el objetivo turístico es su Castillo :para acceder a él, que no es fácil, usted deberá atravesar los jardines de la Place aux Arbres que esta al costado de la Iglesia de Saint Leonard.Sin embargo, el castillo es lo "grandioso" pero no lo esencialmente hermoso de esta ciudad.
No tome estos jardines, que son una maravilla como simple pasadiso, pues barranca abajo, en simpáticos senderitos bordeando el río Nançon y rodeado de los mas variados verdes, tendrá frente a sus ojos, una de las vistas mas maravillosas.Toda la campiña Francesa se desplegará ante usted y asi llegará a la parte baja donde esta el famoso Castillo. (después no se olvide que todo el camino lo tendra que subir ......)
Este poderoso Castillo de los siglos Xl y XV , con 13 torretas medievales y muros de 3 mts de espesor le hará recordar los mas fascinantes cuentos de los Hnos Grimm, cuando por alguna ventana salía una hermosa princesa que esperaba ser salvada por su principe.
Castillos en Francia hay muchos, y sin duda todos los de la provincia del Valle del Loire son impresionantes, bellos, imponentes, magestuosos.
Francia en esas zonas se muestra imperial y renancentista. Fougères es diferente, por empezar arquitectonicamente es medieval y lo que fascina es el entorno, el castillo esta enclavado dentro de un pueblo que seduce por lo mas simple de su esencia que lejos esta de los aires renacentistas de Chambord u otros.
La ciudad no es imperial pero tampoco pueblerina, es alegre pero no impertinente , es simple pero sofisticada, pequeña pero imponente.
La Iglesia gótica de San Sulspice es muy bonita con su aguja en forma de flecha y su interior hermoso del s.XVll, con paneles de madera, sin duda merece una visita.Pero lo mas pintoresco y digno de ver para no ser desleal con mi pasión por la cocina... es el mercadillo de los sábados:
Toma tres calles en forma de "T", en una los pescados, en otra las verduras y las frutas y en la otra los panes y quesos.Hay tambien algunos locales de rotiseria y productos elaborados.
Creadores de las quiches, los franceses las hacen de puerros y de muchas cosas mas, en la zona hay muchos puerros , de hecho lo mas grandes los vi ahí en el mercadillo, casi de 50 cm de largo.Comí unas riquísimas empanadillas de salmón y me llamó la atención la venta de langostinos vivos! En la pescadería, compré una porción de paella a la cual le pusieron un langostino vivo arriba que creo me decía : " todavía no me comas"!!!!.
Sumergidos hasta decir basta en la mejor leche y los mejores quesos del país los franceses del Norte basan su alimentación en los lácteos y en los mariscos, las manzanas en mas de 10 variedades, y la sidra por supuesto, que puede ser con o sin alcohol.Si no es muy amante de los pescados como yo, se perderá de comer barato muchas veces o eligirá bocados como las empanadillas o "chausson", que tienen una preparación muy sutil envueltas en un riquísimo hojaldre .
No podrá evitar la tentación de comprarse un Camembert o un Brie y comérselo cuan alfajor acompañado de la infaltable baguette que por supuesto nunca llega a destino.
La gente es amorosa, con graciosas canastas bajo el brazo y tal vez enfundadas en los mas caros visones pasean por estos lugares maravillosos que usted no se puede perder en un viaje que, lejos de ser turístico es casi la posibilidad de meterse en las páginas de un cuento de Lewis Carroll, pero no tenga miedo, no va a despertar perseguida por la "Reina de Corazones" en tal caso volverá a su rutina diaria...pero renovado totalmente.
Hágame caso...: siéntese en uno de los cuatro escalones del mercado, con un trozo de queso en una mano y una baguette en la otra, mire a su alrededor y respire hondo... eso que siente no es lo que algunos llamamos felicidad?
Siga derecho por la calle de los panes y saldrá nuevamente a San Leonard, desde alli tambien verá el Castillo.
Porque cuando comente su viaje alguien con delirios intelectuales le preguntará ¿conoce usted el Castillo de Fougères?, y usted le responderá: " Sí, ese castillo que vi mientras disfrutaba de un hermoso mercadillo".
Rita Cristina Copati