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Francia - Normandia



Monumental Mont st. Michael:
El Monte Saint Michael emerge en la ventosa Península de Cotentín, tierra Normanda perfumada de manzanos e inundada de mariscos, sobre playas inhóspitas de color gris. En un Enero me enamoré de su tiempo y de su bruma y no podré nunca olvidar uno de los monumentos mas importantes de Francia.
Si usted se hospedó en Avranches, seguramente partió muy temprano de mañana y lo pudo ver ya a lo lejos. La Abadía de San Michael se levanta cuan monstruo en la gran planicie.Cada año 850.000 turistas pasean por sus calles angostas y empinadas, los hay aquellos que lo miran atónitos, aquellos que compran souvenires en sus negocios o aquellos como yo, que enmudecemos ante su inmencidad y nos dejamos llevar entre leyendas y verdades a esta ciudadela que tiene mas de 1100 años .
Llegar en pleno Enero con el cielo plomizo, bautizado por la interminable llovizna Normanda no deja de ser una gran experiencia. Uno se acerca con un poco de miedo y admiración al mismo tiempo.
Dejará el auto en un gran estacionamiento, si la marea esta baja y deberá obligadamente caminar. Al entrar lo recibirá la Torre del Rey, y la Torre de la Arcada a los costados: la Torre de la Libertad y la Torre Gabriel.Estará inquieto por entrar, al hacerlo tomará la Grande Rue, en esta época no hay muchos turistas, si en verano, no descarte el invierno como posibilidad de viajar a estas zonas , aquí nunca nieva, tendrá que convivir con la llovizna a veces, pero la niebla y la humedad le dan al lugar una tenebrosidad que por lo menos a mi me fascinó.Obviando los negocios y los restaurants se sentirá un peregrino del s.Xll llegando a destino.
En el año 708 el Arcángel Miguel le mandó construir una iglesia a San Aubert, obispo de Avranches. Asi comenzó la construcción de la Abadía, de humilde oratorio, la cual en el s. Vll se convirtió en monasterio benedictino.Tras la revolución la Abadía se convirtió en prisión y hoy es Museo Nacional, habitada por los monjjes Benedictinos desde 1969.
Cuando usted sigue caminando por la Grande Rue pasará por la Iglesia de Saint Pierre, pequeña y sencilla, para terminar en grandes escalinatas, si está bien preparado fisicamente... continue, le toca bastante para subir, arriba lo espera el Monasterio, La Marveille, una joya del Gótico ( el Claustro es imperdible).Si no pudo subir cómase unas ostras o unos caracoles en algunos de los restaurants de la Grande Rue.Tome una mesa que de a la Bahia con ventanas a la playa, hay uno con espectacular vista justo frente a la Iglesia de San Pierre.Si la marea esta baja verá por los ventanales una vistas preciosas de la playa con su arena dibujada por el agua... no lo olvidará jamás.
En toda esta zona se comercializan la ostras de Cancale si no le gustan los mariscos como a mi, se perderá el comer por poco dinero pero podrá degustar muchas otras cosas riquísimas, la Tarte Tatin es una de ellas :masa sablé, manzanas tibias y nata ¿qué tal?, ...una delicia.Los mariscos, el cordero y la sidra son y hacen a la identidad nacional y no puede dejar de probarlos.
Un consejo, si me permite: siéntese en una mesa al lado de un ventanal, pida alguna carne de cerdo al Calvados , por ejemplo, y mientras espera su plato tomando una sidra mire a su alrededor, pierda la mirada en la Península de Cotentin donde el Canal de la Mancha es mas Francés que nunca y dese cuenta que eso que siente ... es felicidad.
Y seguramente cuando comente su experiencia pocos podrán entender que lo mas importante de los viajes no queda registrado en la memoria sino en el corazón

Rita Cristina Copati
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